John Henry Newman se atrevió a brindar primero por la conciencia que por el Papa.

Esta actitud tiene su fundamento en la profundidad con la que Newman vivió guiado por la Luz de su conciencia, pues ha experimentado en la intimidad de su alma la presencia de Dios que le señala poco a poco el camino que debe seguir.

El 10 de febrero Benedicto XVI sorprendió al mundo. Precisamente el Papa brindaba por la conciencia y a la Luz de ella se ha visto con la responsabilidad de hacerse a un lado, de dejar de figurar, de centrarse en su oración a Dios por la Iglesia y dejar el paso al Espíritu Santo para que elija una cabeza visible de la Iglesia de Cristo que tenga la fuerza física y espiritual de la que él se siente ya disminuido. Pienso que la humildad de Joseph Ratzinger le impide comprender la grandeza de su espíritu y confesarse listo para abrir camino a su relevo.

Sirve mucho seguir leyendo las palabras directas con las que anunció que se retira y profundizar en cada una de sus afirmaciones.


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