2. La formación que recibió el joven Newman

2. La formación que recibió el joven Newman

Newman vivió casi todo el siglo XIX (1801-1890). En la Escuela de Ealing, donde realizó sus estudios básicos hasta que ingresó a la universidad, comenzó a leer los clásicos latinos y griegos en su lengua original, y a interpretar a Beethoven con su violín. Durante su adolescencia, la lectura de autores que promovían la virtud más no la religiosidad, le ocasionó ciertas inquietudes de fe; en la propia escuela experimentó su primera y fundamental conversión que le llevó a tener, a lo largo de su vida, una sólida adhesión intelectual a la realidad de Dios revelado en Cristo (lo que él llama “dogma”) acompañada de actitudes y comportamientos coherentes con tal adhesión. Durante aquellos meses previos a ingresar al Trinity College de Oxford, y en medio de las consecuencias de la quiebra financiera de su familia, el joven John Henry intensificó sus plegarias y la reflexión profunda del Nuevo Testamento con la ayuda de libros que le recomendó un profesor suyo de Ealing, un clérigo anglicano simpatizante del “evangelismo”. A la sombra de esta tendencia protestante vivió su religiosidad durante sus años como universitario.

Terminados los estudios en Trinity College comenzó a trabajar en el equipo académico de Oriel College. Si Trínity fue considerado por el propio Newman como el mejor lugar para estudiar, Oriel era el espacio más adecuado para el desarrollo intelectual de un brillante filósofo-teólogo.  Ahí comenzó a recibir otras influencias doctrinales de un grupo de intelectuales que gozaban del máximo prestigio en la universidad. Primero colaboró estrechamente con Richard Wathaly en la redacción del libro Elements of Logic que influyó en la enseñanza de esta disciplina tanto en Inglaterra como en Estados Unidos. Whately era de tendencia más bien liberal desde el punto de vista teológico. Newman hizo gran amistad con otros profesores de Oriel como Richard H. Froude, John Keble y Edward Pusey, con quienes conoció los frutos de santidad de la rica tradición cristiana inglesa, que dentro del anglicanismo son llamados anglo-católicos en materia teológica. Con estos amigos impulsó un movimiento de renovación de la Iglesia Anglicana en el ámbito litúrgico, teológico, espiritual y pastoral, inspirado en los primeros siglos de la Iglesia y en los escritos de los Padres; esta iniciativa se denominó “El Movimiento de Oxford” y tuvo una gran vitalidad e impacto en Gran Bretaña entre los años 1833 y 1842.

La Iglesia Anglicana, que en un inicio fue sólo cismática, tomó su rumbo con la Reina Elizabeth I y se redactaron los 39 artículos que la definían, incluyendo algunos puntos protestantes como la libre interpretación de la Sagrada Escritura. En el siglo XIX se distinguían ya tres importantes tendencias teológicas anglicanas: la tendencia más relativa al factor de unión nacional o “Establishment”, otra más protestantizante llamada “Low Church”, y otra más catolizante denominada “High Church”. Newman recibió sucesivamente influencia de estas tres tendencias del Anglicanismo hasta la culminación de su periodo formativo. En su trayectoria posterior, y especialmente en sus Sermones Universitarios de Oxford puede constatarse cómo conservó los rasgos más valiosos de estas tres tendencias, pero también las acumuló y asimiló en una síntesis viva y real, gracias a su estudiosidad, su capacidad de reflexión y profunda piedad.

 

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