A partir de la Ilustración, la ciencia y la fe –otrora caminos comunes para alcanzar conocimiento– se han visto divorciadas y constituidas como realidades divergentes que se oponen cada vez más. El positivismo, sobre todo a partir de la filosofía de Auguste Comte, ha buscado métodos propios que antes eran prerrogativas de la propia creencia religiosa, erigiéndose de hecho, como modo de acceso a la realidad, más aún, como el único modo posible. Es en esta perspectiva donde el pensamiento de John Henry Newman contribuye a esclarecer el lugar propio de la ciencia positiva respecto de la fe religiosa. El pensador oxoniense presenta una perspectiva simpática entre la creencia religiosa y la ciencia positiva, otorgándole cierta plausibilidad al hecho de reconocer ambos tipos de conocimiento como realidades distintas pero no distantes.

El texto que aquí se presenta busca equilibrar esta progresiva escisión, para darle la justa medida a ambos caminos –el de la ciencia y la fe– como medios válidos de alcanzar conocimiento. Con ello se pretende evidenciar que en materia de fe religiosa estamos en un modo distinto de conocer, pero no por ello, hablamos de un camino menos válido, ni de segundo orden. El contexto de esta problemática sugiere analizar la obra del cardenal inglés, particularmente su trabajo titulado An Essay in Aid of a Grammar of Assent del año 1870, para reconocer allí los postulados que validen lo que aquí, de modo sucinto, hemos señalado.


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