Artículo elaborado por la Universidad Panamericana

El Dr. Mauricio Albornoz explicó en una cátedra ante los presentes en el Aula Magna de Nuestra Casa de Estudios, las realidades humanas de sentimentalismo y racionalidad como factores humanos para vivir y comprender la fe.

El catedrático de la Universidad Católica del Maule, Chile, realizó un estudio temático de los sermones parroquiales (1824 – 1843) del Beato John Henry Newman. El tema recurrente fue la tensión de la puesta en práctica de la fe y la conceptualización.

Para desgranar tal realidad el escritor del libro La fe como interpretación de la cultura dividió su reflexión en tres momentos: la experiencia religiosa; entendida como la expresión real de lo que se cree. El credo definido; es decir un dogma. Y por último, la simpatía antropológica; el afecto de la fe con la condición humana.

La experiencia religiosa en la época de Newman, estaba debilitada culturalmente debido al afán de la Iglesia por no ceder a las exigencias del racionalismo. Así pues la fe se concentró en un espiritualismo puramente afectivo, y todo lo que designara obligaciones por el credo fue rechazado. Newman intentó liberar a los creyentes de una religión abstracta e irreal, enunciaba el Presbítero.

“(…) la religión que debe vivir el creyente tiene que ser de obras, y no de improvisaciones afectivas, sentimientos momentáneos o meras atracciones”, mencionó el catedrático.

2-2La segunda reflexión de la cátedra: el credo definido, fue palpada por el público cuando el Dr. Mauricio explicó que el hombre, debido a su condición humana, necesita medios que visibilicen lo invisible creer. Solo así la experiencia religiosa verdadera acontecerá. Se debe pasar de una abstracción a algo real. Por ejemplo: la Palabra de Dios o la vida eclesial.

La dualidad del sentir y entender, de la razón y el sentimiento, fue el continuo dúo mencionado por el exponente. El cual justificó, basado en los sermones de Newman, que no es suficiente la religión del corazón o la religión de la cabeza, sino la convivencia de ambas. De no ser así, la abstracción religiosa ocurriría.

Así pues, para cerrar con la tercera reflexión de la cátedra, la simpatía antropológica, el Presbítero explicó que la fe está a nuestro alcance, sin importar nuestra naturaleza. “(…) no podemos creer como los ángeles. Creemos como humanos, con nuestras limitantes.”

Al fin el sentimentalismo y racionalismo, tan presentes en cada persona, encontraban un punto de encuentro al ser necesarios para creer. Con la interacción de ambos, anunció el ponente, se  obtiene la gracia de Dios a través de las formas, las cosas externas que alimentan a la fe desde la práctica de la misma. Pues no basta con que el creyente sienta correctamente, sino que debe obrar correctamente.

Los aplausos del público no se hicieron esperar cuando el Doctor Mauricio Albornoz finalizó su conferencia y levantó los ojos de las hojas con las cuales apoyó su cátedra. También, se abrió un espacio de preguntas y respuestas para que exponente y audiencia aclararan dudas antes de comenzar la siguiente exposición, esta vez en manos del Presbítero Juan Carlos Mayorga Enríquez.


por -

SIN COMENTARIOS

Deja una respuesta